Barbecue à gaz ou Kamado : Comment bien choisir ?

Barbacoa de gas o Kamado: ¿cómo elegir bien?

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    Quieres invertir en una barbacoa, pero dudas entre la barbacoa de gas y el kamado. ¿Cómo elegir la que de verdad encaja con tus necesidades? 

    Equivocarte es arriesgarte a gastar varios cientos de euros en un aparato que acabará en el fondo del garaje. 

    Así que, para evitarte una mala elección, hemos comparado estas dos barbacoas punto por punto: ventajas, inconvenientes, presupuesto, mantenimiento y perfiles tipo. Al final de este artículo, sabrás exactamente qué modelo está hecho para ti.

    La barbacoa de gas: cocina exterior sin esperas

    La barbacoa de gas es como una cocina de gas: basta con girar un mando para encenderla. Como si tuvieras tu cocina en el jardín.

    Pero veamos más de cerca sus ventajas y sus límites

    Los inconvenientes:

    El sabor de los alimentos cocinados a gas es más neutro; le falta el toque ahumado:

    Resultado: el sabor se acerca más al de una cocción en horno que al de una barbacoa.

    Gestionar la logística de las bombonas de gas:

     No basta con comprar una bombona: hay que anticipar su sustitución para no quedarse sin gas a mitad de una cocción. Esto implica encontrar un punto de venta y conservar la bombona vacía para la devolución con depósito.

    El mantenimiento de la barbacoa de gas es más complejo:

    Limpiar las parrillas y la bandeja es fácil, pero no basta.
    Hay que comprobar y desatascar los quemadores con regularidad (los orificios pueden obstruirse por grasa, insectos o telarañas), limpiar las barras aromáticas y revisar el encendido electrónico.
    Una bombona mal conectada, un quemador sucio, un inyector obstruido o un regulador defectuoso pueden dejar el aparato inutilizable.

    Más volumen: 

    Las barbacoas de gas son bastante voluminosas, sobre todo los modelos de 3 o 4 quemadores. Pueden medir hasta 160 cm de ancho y necesitan un espacio de almacenamiento, ya que no pueden quedarse en el exterior. A esto se suma el espacio necesario para guardar las bombonas de gas.
    En total, se necesitan 2 m2 de espacio para almacenarlo todo. 

     

    Su uso es limitado en invierno y con mal tiempo:

    El gas tolera mal el viento fuerte y las temperaturas frías.
    De hecho, el viento puede hacer titilar e incluso apagar las llamas de los quemadores. 
    El butano se congela a partir de 0 °C y queda inutilizable, lo que obliga a usar propano si quieres cocinar en otoño o en invierno. Pero incluso con propano, la presión baja y la subida de temperatura es más lenta cuando hace mucho frío.

    Es menos versátil para ciertas cocciones:

    Para cocciones largas tipo low and slow o para alcanzar temperaturas de sellado muy altas (350 °C o más), la barbacoa de gas rinde menos. Hay que invertir en modelos de gama alta con quemador infrarrojo de sellado o añadir accesorios (caja de ahumado, piedra para pizza), lo que incrementa aún más el coste.

    Costosa en uso y mantenimiento: 

    El precio del gas sube: una bombona de propano de 13 kg cuesta hoy entre 30€ y 40€ para 36 h de calentamiento.
    A esto hay que añadir el precio de las piezas de desgaste que hay que sustituir: 

    • quemadores (entre 30 y 100€, cada 4 a 6 años), 

    • barras aromáticas (entre 20 y 60€, cada 4 a 6 años) 

    • sistema de encendido (entre 10 y 30€, cada 2 a 4 años) 

    • regulador (entre 10 y 25€, cada 10 años) 

    • manguera de gas (entre 8€ y 25€, cada 5 años)

    Vida útil media:

    Según la calidad del modelo, la barbacoa puede durar entre 5 y 10 años.

    Ventajas:

    Se enciende al instante

    Sin esperas para subir o bajar la temperatura.

    Es la barbacoa ideal para principiantes porque es fácil de usar: 

    La temperatura es precisa y constante, y la cocción es uniforme.


    Posibilidad de cocinar alimentos a la vez con cocción directa (quemador encendido) e indirecta (quemador apagado): 

    Por ejemplo, puedes marcar unas verduras a fuego fuerte en un lado mientras un asado se cocina lentamente con el calor ambiental de la barbacoa cerrada.

    Una cocción más saludable: 

    Sin la combustión del carbón, la barbacoa de gas produce mucho menos humo y, por tanto, menos hidrocarburos aromáticos policíclicos (HAP) y compuestos cancerígenos que se depositan en los alimentos, en comparación con una cocción tradicional al carbón. Las grasas caen sobre las barras aromáticas en lugar de inflamarse al contacto con las brasas, lo que también reduce la formación de sustancias nocivas.

    Poco mantenimiento de limpieza: 

    • la parrilla, después de cada uso 

    • la bandeja recogegrasas que limpiar, de forma más ocasional. 

    Menos sucia, porque no hay cenizas que gestionar

    Una barbacoa asequible en cuanto a precio: 
    De media, una barbacoa de gas de calidad cuesta entre 600 y 800€.

    En resumen: la barbacoa de gas es muy práctica en el día a día, pero esa comodidad tiene un precio (limitaciones para almacenar el gas, mantenimiento técnico, coste de las piezas de repuesto) y el sabor final puede decepcionar.


    El Kamado: sabor y cocción versátil al carbón 

    El Kamado es una barbacoa de cerámica para los apasionados a los que les gusta tomarse su tiempo. Su versatilidad y la la calidad de sus cocciones lo convierten en una herramienta única. Con él, el rendimiento térmico y el sabor están garantizados.

    Pero antes de decidirte, repasemos sus puntos fuertes y sus puntos débiles.

    Inconvenientes: 

    Un precalentamiento más largo:

    El kamado requiere un tiempo de puesta en marcha. Cuando las primeras brasas empiezan a enrojecer, hay que esperar a que la cerámica alcance la temperatura y se estabilice. Esto puede llevar de 10 a 30 minutos, según el tipo de cocción que busques.
    Esta inercia al arrancar es el principal freno para usos rápidos entre semana: es imposible plantearse una comida exprés al salir del trabajo.

    Un largo tiempo de bajada de temperatura en caso de error: 

    Es la otra cara de la famosa inercia térmica del Kamado. Cuando la cerámica está caliente, permanece caliente durante mucho tiempo.
    Esto obliga a ser prudente y a no tocar el Kamado cuando termina la cocción para evitar quemaduras. También implica no guardar el equipo inmediatamente después de usarlo.

    El peso elevado, que limita su movilidad: 

     Un modelo de tamaño medio pesa entre 65 y 85 kg. Los modelos grandes pueden superar los 100 kg. Este peso proviene de la cerámica gruesa que forma el cuerpo del equipo.
    Por lo tanto, es difícil de mover. Se puede desplazar con cuidado cuando está colocado sobre un soporte con ruedas.

    La fragilidad de la cerámica:

    La cerámica resiste muy bien los choques térmicos, pero mucho menos los golpes físicos. Una caída de la tapa o un golpe fuerte con una herramienta puede provocar fisuras que comprometen la estanqueidad y, por tanto, el correcto funcionamiento del equipo. 
    Las buenas marcas garantizan la cerámica durante varios años (10 años en Forest Grill) y sustituyen las piezas agrietadas.

    Un tiempo de aprendizaje para estabilizar las temperaturas y controlar los flujos de aire: 

     Hay que entender y dominar varios parámetros: la cantidad de carbón que se pone en el brasero y cómo se coloca, la apertura/cierre de la tapa y, sobre todo, el ajuste de las dos entradas de aire (la inferior y la chimenea superior).
    Por lo general, hacen falta entre 5 y 8 cocciones para familiarizarte bien con el equipo, y de 2 a 3 meses para dominar de verdad todas las técnicas. 

    Un coste de compra más elevado:

    Un Kamado cuesta entre 500€ y 1500€ según el modelo y el tamaño.

    Sus ventajas: 

    Un auténtico sabor a leña, con aromas personalizables:

     Los alimentos se impregnan de los aromas naturales de la madera carbonizada, lo que da un sabor a la parrilla profundo y ahumado.
    También te permite jugar con los aromas añadiendo trozos grandes de madera o astillas aromatizadas directamente sobre las brasas durante la cocción.
    Por último, la combustión lenta y regular del carbón en el Kamado produce un humo limpio, ligero y bien equilibrado.

    Un excelente aislamiento térmico para cocinar tanto en verano como en invierno: 

    El Kamado se puede usar todo el año, porque la cerámica gruesa mantiene una combustión estable, sean cuales sean las condiciones exteriores.


    Es la barbacoa más versátil del mercado: 

    Ilustración de los 5 modos de cocción del Kamado Forest Grill: asar, cocinar, hornear, cocción lenta y ahumado, para un control total del fuego.

     Permite realizar 6 modos de cocción diferentes: 

    • Asar de forma directa verduras, brochetas, filetes, etc.

    • Cocinar de forma indirecta como un horno (asados, aves, en cazuela)

    • Ahumar a baja temperatura (low & slow) costillas, cerdo o incluso salmón

    • Cocinar pizzas a 350-400°C

    • Cocinar a la plancha con una placa de hierro fundido

    Carnes increíblemente jugosas: 

    El kamado está diseñado como una cámara cerrada que se bloquea casi herméticamente. Durante la cocción, la humedad que liberan de forma natural los alimentos queda atrapada en el interior en lugar de evaporarse. Esta atmósfera húmeda envuelve la carne y evita que se reseque.

    La cerámica gruesa del kamado devuelve un calor envolvente, estable y homogéneo. La carne se cocina lentamente y de manera uniforme, en un entorno comparable al de una cazuela tradicional de barro.

    Temperaturas ajustables, desde el ahumado en frío hasta la cocción de pizzas: 

    Un kamado puede funcionar desde 20 °C hasta más de 400 °C. Como referencia, una barbacoa de gas clásica suele quedarse en 250-300 °C, y una barbacoa de carbón tradicional en 200-250 °C.

    Durabilidad de por vida gracias a la cerámica: 

    El Kamado es una inversión a muy largo plazo. La cerámica no se oxida, no se deforma y resiste los choques térmicos. Un kamado bien mantenido puede durar 20, 30 años o incluso más, lo que compensa con creces el precio de compra inicial.

    Un consumo de carbón muy bajo

    El kamado permite dividir por 2 el uso de carbón en comparación con las barbacoas de carbón clásicas.

    ¿Por qué? Porque su estructura estanca y aislante limita las pérdidas de calor, y la entrada de aire se regula con precisión mediante las ventilaciones.

    Cocina sin molestar a los vecinos: 

    Una vez estabilizado, el kamado libera muy poco humo hacia el exterior. La combustión lenta y controlada del carbón, junto con el control de la entrada de aire, produce mucho menos humo que una barbacoa de carbón clásica. Es una ventaja importante para la convivencia con los vecinos.

    Su diseño

    Su forma ovalada y sus acabados cuidados (cerámica de color, soporte de madera o metal trabajado) lo convierten en una pieza elegante que encaja perfectamente en un jardín o en una cocina de exterior. El kamado es un objeto “lifestyle” tanto como una herramienta de cocción.

    En resumen: el kamado combina el sabor de la cocción al carbón con un gran control de la temperatura y una versatilidad excepcional. Está pensado para quienes buscan cocciones variadas, constantes y más precisas en el día a día.

    Tabla comparativa punto por punto:


    Barbacoa de gas

    Kamado

    Velocidad de puesta en marcha

    Instantáneo

    Lento

    Sabor de los alimentos

    Sabor neutro

    Muy sabroso, carnes muy jugosas

    Versatilidad de las cocciones

    Media

    El más versátil (6 en 1)

    Control de la temperatura

    Fácil

    Requiere más práctica

    Curva de aprendizaje

    Ninguna, perfecto para principiantes

    2 a 3 meses

    Temperaturas máximas

    300°C

    Más de 400°C

    Durabilidad

    10 años

    Para toda la vida

    Practicidad/logística

    Voluminoso y con gestión de bombonas de gas

    Ocupa poco espacio, no molesta al vecindario

    Almacenamiento

    Voluminoso + bombonas de gas

    Poco voluminoso

    Mantenimiento

    Muchas piezas que limpiar y cambiar

    Solo hay que limpiar la cuba (ceniza)

    Seguridad

    Ojo con las bombonas de gas

    Ojo con el calor del kamado después de cocinar

    Diseño

    Sin diseño ni color

    Bonito, con diseño y color

    Presupuesto

    A partir de 300€

    A partir de 500€


    Veredicto: ¿qué modelo necesitas? 

    No hay una mala opciónSe trata de una elección según tu estilo de vida, tus ganas de cocinar y tu presupuesto. Para ayudarte a decidir, aquí tienes los perfiles tipo de cada modelo.

    Elige la barbacoa de gas si...

    • Quieres usarlo varias veces a la semana, sobre todo después del trabajo, y comer en menos de una hora.

    • Tu relación con la cocina es “rápido y bien”:
      Quieres comer rápido sin tener que lidiar con ajustes de ventilación o de temperatura.

    • Estás empezando y buscas un equipo fácil de usar.

    • Buscas una cocción sana y limpia, sin humo ni cenizas que gestionar.

    • Planteas tu compra a 5–10 años con un presupuesto inicial limitado, aunque eso signifique renovarlo más adelante.

    • Cocinas sobre todo en verano.

    • Tienes espacio para guardar la barbacoa y las bombonas de gas en un lugar ventilado.


    Elige el Kamado si...

    • Quieres usarlo sobre todo los fines de semana y en ocasiones especiales, tomándote el tiempo para preparar la cocción.

    • Te apasiona la cocina y te gusta experimentar con cocciones distintas (ahumado, baja temperatura, pizzas, plancha, cocotte, etc.).

    • El sabor prima sobre la rapidez:
      Estás dispuesto a esperar 30 minutos de precalentamiento para conseguir carnes jugosas y sabrosas.

    • Quieres cocinar todo el año, incluso en pleno invierno, sin perder rendimiento.

    • Planteas la compra como una inversión para toda la vida. 

    • Tienes un espacio exterior donde puede quedarse de forma permanente (no le afectan las inclemencias del tiempo).

    • La estética importa:
      Quieres un objeto bonito que encaje en tu jardín o en tu cocina de exterior.

    • Estás dispuesto a aprender para dominar el equipo.


    Si todas tus respuestas se inclinan hacia el mismo lado, ya tienes la respuesta. Si están repartidas, probablemente el Kamado sea el que mejor se adapta a ti: su versatilidad cubre tanto las cocciones rápidas (una vez dominadas) como las largas sesiones del fin de semana.

     

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