Albaricoques asados al kamado
Sencillo y tremendamente goloso, el albaricoque asado al kamado se convierte en un postre exprés: el calor directo carameliza su pulpa y concentra sus azúcares, mientras la miel templada, la ricotta cremosa y las almendras tostadas lo rematan para un postre de verano tan bonito como sabroso.
Ingredientes
El éxito de esta receta está en elegir albaricoques en su punto y en una cocción rápida a fuego fuerte, justo para marcarlos y caramelizar la pulpa.
- 8 albaricoques maduros, cortados por la mitad y sin hueso
- 1 cucharada de aceite neutro
- 4 cucharadas de miel
- 30 g de almendras laminadas
- 200 g de ricotta o mascarpone
- 1 puñado de frambuesas frescas
- Unas hojas de menta (opcional)
Preparación
Paso 1: Preparar los albaricoques
Corta los albaricoques por la mitad, retira el hueso y pincela ligeramente la parte cortada con aceite neutro.
Paso 2: Tostar las almendras
Tuesta las almendras laminadas en seco unos minutos, hasta que queden ligeramente crujientes y aromáticas.
Paso 3: Preparar la ricotta
Ablanda ligeramente la ricotta o el mascarpone con un tenedor para obtener una textura lisa y fácil de servir.
Dominar la cocción directa en el kamado
Los albaricoques requieren un calor intenso y breve, lo justo para marcarlos y caramelizar la pulpa sin cocinarlos por dentro. Para preparar esta receta, necesitarás:
Paso 1: Precalentar en calor directo
Pon el kamado a fuego fuerte y deja que la parrilla de hierro fundido se caliente unos minutos.
Paso 2: Asar los albaricoques
Coloca los albaricoques con la parte cortada hacia abajo sobre la parrilla al rojo, déjalos asar de 2 a 3 minutos, hasta que aparezcan unas bonitas marcas caramelizadas.
Paso 3: Retirar del fuego
En cuanto la pulpa esté marcada y ligeramente caramelizada, retira los albaricoques de la parrilla: deben permanecer firmes en el centro; seguir cocinándolos no es necesario para esta fruta.
Paso 3: Templar la miel
Mientras tanto, calienta la miel en el cazo de hierro fundido con las almendras tostadas, hasta que quede ligeramente fluida.
No muevas los albaricoques una vez colocados en la parrilla: dejarlos inmóviles permite que las marcas de caramelización se formen bien, sin que se peguen.
Servicio y acompañamientos

Emplata los albaricoques tibios, añade unas quenelles de ricotta, espolvorea frambuesas frescas y almendras tostadas, y luego riega generosamente con miel tibia. Termina con unas hojas de menta.
- Un chorrito de zumo de limón para realzar los sabores
- Unas galletas crujientes como acompañamiento
- Un vino blanco dulce o un té helado
¿Por qué albaricoques al kamado?
El calor intenso del kamado carameliza la pulpa del albaricoque en solo unos minutos, revelando aromas concentrados y una textura melosa, sin ocultar nunca la frescura natural de la fruta.
- Caramelización rápida, sin cocción excesiva
- Postre ligero y naturalmente dulce
- Presentación cuidada, perfecta para una comida entre amigos
Se acabaron los postres largos de preparar. Da paso a un postre exprés, generoso y lleno de frescura.
Conclusión
Los albaricoques asados al kamado demuestran que un postre puede ser simple, rápido y tremendamente goloso. Bastan unos minutos a la parrilla, miel tibia y un toque de ricotta para transformar la fruta en el final perfecto de una comida de verano.